PEDRO DE VALDIVIA
Originario de la villa de Castuera,
en la Serena de Extremadura, Pedro de Valdivia nació
el año 1500. Descendía de una familia de hidalgos,
muchos de cuyos antepasados habían seguido la carrera
militar. Su padre fue Pedro Oncas de Melo y su madre Isabel
Gutiérrez de Valdivia.
Inició su carrera
militar como soldado hacia 1520, prestando servicios al emperador
Carlos V en Italia, donde le tocó participar en la
famosa Batalla de Pavía. En Flandes, sirvió
bajo las órdenes de Enrique de Nassau y en Italia fue
subalterno de Próspero Colona y del Marqués
de Pescara.
Se embarcó para América
en 1535. Junto a él viajó Gerónimo de
Alderete y ambos participaron en la conquista de la provincia
de Paria en Venezuela, donde se creía que existían
abundantes riquezas.
Estando en Santo Domingo,
debió sumarse a la expedición que la Real Audiencia
de esa ciudad envió al Perú -conformada por
400 hombres al mando de Diego Fuenmayor- para auxiliar a Francisco
Pizarro, quien estaba combatiendo una insurrección
indígena. Su participación en este conflicto
y la que tuvo luego en la guerra civil entre pizarristas y
almagristas, fue recompensada con la asignación de
un repartimiento de indígenas -encomienda- en el valle
de la Canela y una mina de plata en Porco.
Desechó estas riquezas
para iniciar la Conquista de Chile, donde moriría en
1553. Pedro de Valdivia contrajo matrimonio con Marina Ortiz
de Gaete, quien arribó a Chile cuando su marido ya
había muerto.
La expedición
A pesar del fracaso de la expedición de Diego de Almagro,
Valdivia solicitó autorización al Gobernador
del Perú, Francisco Pizarro, para hacer efectiva la
conquista de Nueva Toledo, la gobernación que anteriormente
se había asignado a Almagro. Habiéndole concedido
el permiso, Pizarro lo nombró teniente de Gobernador,
y no Gobernador, como Valdivia quería.
Tan atrevida empresa tropezó
con dificultades desde el principio. Primero se presentaron
las de orden económico, puesto que tuvo que dejar su
encomienda, la que fue repartida entre otros conquistadores,
viéndose privado de una fuente de recursos. No habiendo
obtenido ningún aporte monetario por parte de Pizarro,
debió costear él mismo la expedición
recurriendo a los préstamos, difíciles de conseguir
puesto que los prestamistas dudaban del éxito del proyecto.
No obstante, logró reunir alrededor de 15.000 pesos,
que sumados a los poco más de 9.000 pesos en armas,
caballos, vestuario y otros objetos que obtuvo del recién
llegado comerciante español Francisco Martínez.
Los problemas también
se presentaron a la hora de encontrar hombres. El fracaso
de la expedición de Almagro ahuyentaba a muchos de
los soldados y aventureros que se encontraban en el Perú,
seguros de que no ganarían nada en tierras tan pobres.
A fines de 1539 sólo contaba con unos 11 hombres.
Aparece Pedro Sancho de
Hoz
Pedro Sancho de Hoz, antiguo secretario de Pizarro, arribó
al Perú cuando Valdivia preparaba su hueste conquistadora.
Sancho de Hoz poseía una capitulación que lo
autorizaba para conquistar la Terra Australis, es decir, los
territorios ubicados al sur del Estrecho de Magallanes.
Este hecho y las relaciones
que tenía en la Corte, movieron a Pizarro a incentivar
su incorporación a la sociedad formada por Valdivia
y Martínez, con el compromiso de aportar caballos,
corazas y dos navíos con víveres necesarios
para la expedición, elementos que debía entregar
al cabo de 4 meses.
Como el inesperado socio
no cumplió con lo prometido, una vez expirado el plazo,
Pedro de Valdivia -quien ya estaba en camino hacia Chile-
dio por disuelta la sociedad. Más adelante, cuando
la expedición se encontraba en Atacama, Sancho de Hoz
intentó asesinar a Valdivia para arrebatarle el liderazgo
de la expedición; sin embargo, el motín fracasó
y el conspirador fue detenido.
El viaje
Pedro de Valdivia salió del Cuzco en enero de 1540
con casi mil indígenas auxiliares -es decir, yanaconas
o indígenas de servicio- y unos cuantos españoles,
a los que en el camino se agregaron varios más que
provenían de las fracasadas expediciones al Altiplano.
Así, llegó a conformar un grupo de 153 conquistadores
que lo acompañaban.
Siguiendo la ruta del Desierto
de Atacama -la misma por donde había vuelto Almagro
al Perú-, al llegar al valle de Copiapó tomó
posesión del territorio en nombre del Rey, para luego
continuar hacia el sur. En diciembre arribó al valle
del Mapocho, donde finalmente decidió establecerse.
Fundación de Santiago
Después de reunir a los caciques de los alrededores,
Pedro de Valdivia fundó la ciudad de Santiago del Nuevo
Extremo, a los pies del cerro Huelén, el 12 de febrero
de 1541, procediendo de inmediato a trazar las calles, tarea
que fue encargada al alarife Pedro de Gamboa. Un mes después,
instaló el Cabildo.
Ante el insistente rumor
que corría entre los indígenas acerca de que
Diego de Almagro el mozo, hijo del adelantado, había
dado muerte a Pizarro, esta institución nombró
a Valdivia Gobernador y Capitán General en nombre del
Rey. Él rechazó tal distinción, pues
equivalía a romper sus lazos con Pizarro, de quien
no se sabía a ciencia cierta que hubiese muerto.
Finalmente, el 11 de junio
de 1541, aceptó la designación, quizás
previendo que sus reiteradas negativas podrían llevar
a los cabildantes a buscar a otra persona que sí aceptase.
Entre las primeras medidas
tomadas por Valdivia, se cuenta la organización del
trabajo indígena en los lavaderos de oro de Marga Marga
y el inicio de la construcción de un bergantín
para comunicarse con el Perú.
La destrucción de
Santiago
El 11 de septiembre de 1541, la aparente calma que reinaba
en Santiago del Nuevo Extremo se vio quebrada cuando los indígenas
dirigidos por el cacique Michimalonko, cayeron sobre la nueva
ciudad.
Valdivia no se encontraba
en ella, puesto que había partido a deshacer algunas
juntas de indígenas. Entonces, Inés Suárez,
la única mujer en la expedición, se destacó
por el liderazgo y ardor con que asumió la defensa
del poblado.
Este episodio significó
un retroceso en la Conquista, que sólo podría
reiniciarse en 1543 con la llegada de nuevos recursos. De
hecho, la destrucción de Santiago obligó a Valdivia a organizar la reconstrucción de las casas, el cuidado
de los pocos animales que se salvaron, la siembra de unos
puñados de trigo y, por último, el envío
de Alonso de Monroy al Perú en busca de auxilios.
Nuevas iniciativas
Con los recursos de armas, ropa y otros víveres llegados
en la nave Santiaguillo, en septiembre de 1543, Valdivia estuvo
en mejores condiciones para afianzar su objetivo. Envió
a Juan Bohón a fundar una ciudad en el punto intermedio
entre Santiago y el inicio del Desierto de Atacama: La Serena,
instalada en el valle de Coquimbo.
Aprovechando la llegada
de refuerzos desde el Perú en la nave San Pedro, que
era comandada por Juan Bautista Pastene, entregó a
este la tarea de explorar y reconocer el sur del territorio.
Ambas naves, la San Pedro y la Santiaguillo, fueron conducidas
por Pastene hasta los 41° y 25' de latitud sur. A bordo
también viajaban Gerónimo de Alderete y Rodrigo
de Quiroga quienes tomaron posesión de esos territorios.
En febrero de 1546, Valdivia
inició la expedición al sur. Acompañado
por 70 hombres, llegó hasta la desembocadura del río
Biobío, donde pretendía fundar una ciudad; sin
embargo, la hostilidad de los indígenas lo desalentó
y volvió a Santiago en marzo de 1547.
Viaje al Perú
Entre 1547 y 1548 Valdivia permaneció en el Perú;
varias fueron las razones que lo llevaron hacia el Virreinato.
En primer lugar, la insurrección que contra el Rey
protagonizaban los hermanos de Francisco Pizarro, quien efectivamente
había muerto. Ante este hecho, el monarca había
decidido la creación del Virreinato, contrariando los
deseos de los hermanos del finado capitán.
Por otro lado, Valdivia
debió viajar por la necesidad de obtener más
recursos y hombres, como asimismo el reconocimiento de su
labor conquistadora. En el Perú, se puso bajo las órdenes
del Virrey Pedro de La Gasca y participó en la Batalla
de Xaquixahuana, donde los pizarristas fueron derrotados.
Reconociendo sus servicios, La Gasca aprobó el título
de Gobernador que le había concedido el Cabildo de
Santiago; ahora ocupaba el cargo en propiedad y conforme a
las leyes.
Juicio en el Perú
Reunidos los hombres e iniciado el camino de regreso a Chile,
Valdivia fue detenido y conducido a Lima. La razón
de esto era una orden cursada por La Gasca, quien lo sometería a proceso judicial. El origen de este juicio estuvo en que
cuando en Chile Valdivia había hecho pública
su intención de trasladarse al Perú, varios
conquistadores pretendieron hacer lo mismo, pero para abandonar
el territorio. La Conquista se complicaría, pues contaría
con menos hombres. Ante esto, ideó el ardid de permitir
que las cantidades de oro que cada uno quisiera llevar al
Perú fuesen embarcadas, tomándose nota de ello.
El día fijado para el zarpe, Valdivia se escabulló
sin que nadie lo notase. La acusación de hurto había
llegado a Lima junto a otras, como la relativa a la relación
que mantenía con Inés Suárez. En el juicio,
Valdivia justificó su conducta y demostró que
había dado orden a sus lugartenientes de cancelar las
deudas con el oro producido por sus propios indígenas.
En cuanto al otro cargo, se le conminó a traer a su
mujer a Chile y casar a doña Inés.
Mira hacia el Sur
Entre 1549 y 1553, después de su llegada a Santiago,
Valdivia emprendió la conquista del Sur del territorio,
labor compleja por la gran resistencia indígena que
encontró. No obstante, en 1550 se dirigió a
la zona del Biobío, donde después de enfrentar
a los indígenas y derrotarlos en la Batalla de Andalién,
fundó la ciudad de Concepción. Más tarde
-y a medida que se adentraba en territorio mapuche- vendrían
las fundaciones de La Imperial, Valdivia y Villarrica, entre
otras. A los habitantes de las nuevas ciudades se entregaban
tierras y las correspondientes encomiendas para el trabajo
de los lavaderos de oro, como el de Quilacoya, en las cercanías
de Concepción.
El levantamiento de 1553
Después de una breve estadía en Santiago, Valdivia
partió nuevamente a Concepción en diciembre
de 1552. Desde allí envió algunas expediciones
a recorrer los territorios australes y, con el fin de mantener
abierto el camino entre Concepción y La Imperial, ordenó
la fundación del fuerte de Arauco (1553). Posteriormente,
estableció los de Tucapel y Purén en la Cordillera
de la Costa. Para defender a los habitantes de la zona de
Malleco fundó la ciudad de Los Confines, actual Angol,
equidistante de los fuertes.
Uno de los primeros síntomas
de la gran rebelión indígena que se acercaba
fue el ataque que sufrió el fuerte de Tucapel en diciembre
de 1553, al que Valdivia decidió ir personalmente.
En las proximidades, las fuerzas organizadas por Lautaro -su
antiguo caballerizo, es decir, quien atendía sus cabalgaduras,
al que llamaba Alonso- lo atacaron. Según el relato
de los cronistas, Valdivia fue capturado y muerto por un golpe
de macana; su cabeza habría sido clavada en una pica
y su corazón divido en pedazos que luego habrían
comido los caciques. |