| “AMERICA UPAEP”
EL NUEVO MILENIO SIN ARMAS
SelloS Nº 1963 - 1963
Un cambio de siglo fue
siempre una ocasión propicia para la reflexión
sobre el destino de la humanidad. En la aurora del siglo XXI,
esa reflexión se torna más exigente que nunca.
La civilización
se mueve a una velocidad vertiginosa en todas las esferas
mostrando las proezas del talento humano que asombra con sus
conquistas científicas y tecnológicas, las previsiones
son sencillamente maravillosas.
Sin embargo, la civilización
se mueve también al borde del abismo ecológico
y moral: la posibilidad de la autodestrucción material
y espiritual está en el horizonte como sombras sobre
los pioneros del progreso.
Las promesas y los riesgos
crean un escenario de difícil abordaje por la razón
que parece no haber resultado obrar como una brújula
cartera en la construcción de la historia. Las antiguas
preguntas de todos los tiempos siguen sin respuesta: las nuevas
preguntas se tornan más equivocas cuando se acabaron
las certezas y los mitos ideológicos
Pero hay todavía
un drama mayor: la guerra que alguna vez se vio como atavismo
del retraso en la humanización del hombre: sigue siendo
una pesadilla en el pasado, el presente y el futuro de muchos
pueblos, incluida la posibilidad del autoaniquilamiento de
la humanidad con el sólo recurso de apretar unos cuantos
botones atómicos.
Las cifras son de escalofrío
en muertos, mutilados, destrucciones, gastos, investigación
científica y tecnológica, inteligencia, en fin;
gran parte de la civilización ha venido trabajando
para la guerra. Se calcula un gasto de más de tres
millones de dólares en esta carrera irracional hacia
el abismo.
El cambio de siglo despierta
ilusiones y esperanzas; los pueblos casi siempre ajenos a
las grandes decisiones, esperan que los extravíos de
la razón terminen y asuma las grandes oportunidades
que ofrece la ciencia y la tecnología para erradicar
la pobreza, las enfermedades, las distancias entre la minoría
opulentas y las muchedumbres que anhelan pan, ilustración
y justicia.
Chile es un país
pequeño cuyo progreso tiene tareas inconclusas, por
eso, no desea distraer grandes recursos en armas y para lograrlo
ha buscado resolver con sus vecinos conflictos potenciales
a lo largo de sus fronteras. La diplomacia ha removido gran
parte de los obstáculos y los procesos de integración
van creando intereses compartidos que habrán de culminar
en un gran mercado común que será propicio no
sólo para los negocios sino también para el
disfrute compartido de los grandes valores de la cultura y
las artes.
Chile anhela un mundo
de paz y fronteras de paz; en ese rumbo saluda todas las iniciativas
de la comunidad internacional, autoridades religiosas, científicos
y artistas.
La empresa de Correos
de Chile se nutre de estos sueños de la nación
y por eso saldrá al mundo a luchar con sus conocidas
armas de paz y belleza como son los sellos filatélicos. |